sábado, 10 de noviembre de 2018

MALAGUEÑOS POR VARSOVIA. Capítulo 1.

Llevamos aquí poco más de 24h. Llevamos, sí, Grego y yo, y lo primero que nos pasó al llegar a Varsovia fue una hostia de frío, en la cara y sin piedad alguna.
El siguiente paso después de cogernos un chaquetón y coger las maletas fue buscar un cajero y sacar dinero en eslotis. Que si comisión por cambio de divisa, que si comisión por respirar... Gracias a la maravillosa revolut (no me pagan por hacer publicidad), algo que me agobiaba bastante, porque iba con 0 eslotis y 20 euros, se resolvió a la primera. Y MENOS MAL.
Total, que todo genial, que todo parecía estar a favor. Hasta que me voy a coger un taxi y me hablan en un inglés muy raro. Bueno, no pasa nada, inglés raro pero inglés. Cabe destacar que estoy en una capital y que un trayecto que duró 20 minutos no llegó a los 15€. En total. Éramos dos.
Todo sigue yendo genial, vamos al piso y lo primero que hacemos es repellar las maletas con una caca de perro que había delante del portal, bien fresca (eso también da suerte? o tengo que pisarla yo con mi pie?). Bueno, no pasa nada, tampoco es pa tanto, pero un punto menos para Varsovia por una caca de perro en la calle.
Hasta aquí todo guay, pero salimos a la calle, y en dos minutos estamos en esta plaza tan guay del centro histórico de Varsovia, y empieza a salir el sol (tampoco tanto, los chaquetones no nos quitamos). Y nos damos un paseo por una calle muy grande que todavía no sé cómo se llama, y nos encontramos unos banquitos que tienen como un mapa y un botón que pone "play", que le das y suena una obra de Chopin, y en una esquinita un código QR que te dice que te hagas un selfie con Chopin (lo tenemos pendiente todavía). Aún así, muchos músicos callejeros en la calle, parece que hay ambiente guay aunque no puedas quitarte el chaquetón. También estamos en septiembre. Igual en diciembre esto no mola tanto, no sé, ya me enteraré.

Llega entonces la aventura de ir a un supermercado a comprar algo mientras me aprendo cómo se dice cada cosa en polaco, o al menos, cómo se escribe y poder leerlo. Biedronka se llama el supermercado. Entramos, y obviamente no entendemos nada. Menos mal que google tiene un traductor maravilloso. Me hizo mucha ilusión encontrarme con un paquete de Cheerios y no me hizo tanta cuando vi trescientos tipos de leche y no sabía cuál coger. Pero pa qué queremos tantos? Total, que al final casi que cogí un cartón aleatorio por si acaso estaba asquerosa (ya la he probado y sabe distinta). Y así con todo. Pero esta aventura se pone más emocionante cuando la cajera me dice algo en polaco y yo le suelto "English?" y ella me mira con cara de "eh?". QUÉ BIEN, QUÉ GUAY, MENOS MAL QUE LA MÍMICA EXISTE. No, amigos, los polacos hablan inglés igual que los españoles. La casera habla inglés fluidamente (es joven), el taxista con el inglés justo y la cajera del Biedronka ni papa. Vaya, que es algo totalmente aleatorio.
Ya he probado los pierogis y la sopa ese en el pan, que están to buenos. Qué pena que haya pasado de verano a invierno de la noche a la mañana. 12 graditos hoy. Qué guay.

23/09/2018

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