domingo, 19 de enero de 2014

Sonríe: es gratis

-Sonríe, querida -suspiró.
-Claro, abuela, ¿por qué no iba a hacerlo?
-No es fácil.
La chica no entendía lo que ella quería decirle.
-¿Por qué dices eso? No entiendo... Siempre que hay motivos, sonreír es fácil, automático.
La anciana miraba los ojos de su nieta, prácticamente nuevos. La chica miraba los profundos ojos de su abuela, siempre tristes, a su parecer. Hasta que de repente, entendió lo que quería decir y que nunca se había dado cuenta de ello.
-Abuela... ¿Por qué no sonríes?
Gilda apartó la mirada de su nieta.
-No es fácil, querida.
Sabrina empezó a buscar entre sus recuerdos con su abuela uno en el que estuviese contenta, sonriendo... Y no lo encontró. Pasaron por su mente cumpleaños de la familia, bodas, momentos que ella consideraba que habían sido divertidos, emotivos... Suficientes para esbozar una pequeña sonrisa. Y su abuela siempre se encontraba observando la escena, con su mirada profunda, pero nunca sonriendo.
-Abuela, ¿hace cuánto que no sonríes? -dijo la joven, alarmada.
Gilda volvió a mirar a su nieta, con su profunda y triste mirada.
-La verdad, Sabrina, es que no lo recuerdo. Hace tanto... Que no sé sonreír, se me olvidó hacerlo. Ha pasado muchísimo tiempo desde mi última sonrisa.
-Pero, abuela... -la chica no daba crédito a lo que su abuela le estaba contando-. En mis veinte años... No te recuerdo sonriendo.
La mirada de la anciana se entristeció más, y Sabrina entendió que el estado de ánimo de su abuela, se veía a través de su mirada, que cuando estaba menos triste, aparecían unas cuantas arrugas más y sus ojos brillaban, pero, en el fondo, su mirada siempre era triste. Su abuela siempre estaba triste.
-Así es, hija, llevo más de media vida sin sonreír. He tenido momentos felices y motivos para hacerlo, pero el pasado me dejó muy marcada. Y no puedes volver a sonreír. He sufrido mucho, hija. Cuando dejas de usar los músculos, y quieres volver a usarlos... Ya no te responden, no recuerdan el movimiento. Es como si después de veinte años sentado en una silla, sin andar, pretendes andar con normalidad. Es muy difícil.
Sabrina escuchaba atentamente.
-Por eso, preciosa, pase lo que pase, aunque tengas momentos malos, sonríe. Sonríe siempre que puedas. La sonrisa te ayuda a superar esos momentos e inspira confianza a los de tu alrededor, y hacen que ellos también sonrían. No sigas mi ejemplo, y sonríe, por favor, hazlo. Siempre hay algún motivo para seguir adelante. La sonrisa es nuestra mejor arma.

jueves, 2 de enero de 2014

#RecuerdosDel2013

Feliz aniversario "bandil", pri.

Una casa de campo, tres días y nueve amigos.

5 de marzo.

La lluvia es psicológica... Semana Santa 2013.

¿Quieres tocar en el concierto de composición? .... ¿De verdad que vas a tocar las marchas de estos dos?

Viernes de vaya cara de sueño traes y de abrazos entre orquesta y armonía.

Un dúo de flauta que no llegó a salir a la luz.

Milka con oreo, seguido de un ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites.

Un "aprendiz de brujo" casi imposible de tocar... y conseguido con éxito.

-Mambo Zomake.
-¿Zo-qué?
-Zomake.
-¿Qué es eso?
-Eh... Búscalo en google.

Una cena improvisada de una banda.

Verano 2013. EL verano.

Putos pájaros, ¡putos pájaros!, ¡PUTOS PÁJAROS!

Un concierto de Ara Malikian.

Una moraga y mil quedadas más.

Charlas hasta las tres de la mañana.

Lágrimas de San Lorenzo.

Risas. Muchas risas.

Música. Mucha Música.

Una vuelta al conservatorio cargada de ganas e ilusión.

Música de cámara, ehm... Sí. Sí, sí. Sería conveniente... y sus "res" cachondos.

Abrazos en los cambios de clase. Mucho amor.

Santa Cecilia.

Un (liber)tango.

Ganas de perder la vergüenza y el miedo.

...y sentirse querida, muy querida. 

Este año ha sido el de sentirse querida, y sentir que las miradas son algo más que dos bonitos ojos, que son de verdad, que cada una cuenta una historia diferente.

Dicen que los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano, pero yo no sé cómo me las he apañado para rodearme de gente, casi todos músicos, que valen la pena, y se les ve a kilómetros. Sois muy grandes, y os quiero muchísimo.

Muy difícil resumir mi 2013, porque aunque yo me quede con los buenos momentos, los restos de los malos (o los no tan buenos) también quedan por ahí... Y eso no mola. Muchas cosas han mejorado, pero otras habría deseado que se hubiesen quedado como estaban.

Gracias a todos los que habéis pertenecido a mi 2013 y habéis hecho de él un gran año.

2014 pinta muy bien.


...y no os vayáis nunca, o al menos, no muy lejos. ;)

Todo gracias a la Música.