martes, 12 de marzo de 2013

Historia de una flautista que se hace amiga de una clarinetista

(Título muy largo, ya lo sé)

Eeeesta es la historia de una flautista (más o menos), que sin saber muy bien cómo, después de seis años y pico de conservatorio, acaba en una banda con gente que no ha pisado un conservatorio un su vida (aunque eso es lo de menos) y se hace amiga de una clarinetista bastante rápido.

El caso es que la flautista llegó entendiendo sólo de flauta y sólo conocía a una persona. Y, como todo al principio, la flautista se aburría los primeros meses, no conocía a todos muy bien y a veces se encontraba hasta incómoda... Pero eso se le fue pasando poco a poco. Después de su primera Semana Santa como novata, empezó a gustarle más aquello. Y empezó a conocer gente, a coger confianza, a coger instrumentos diferentes...

Y, así resumiendo y pasando los meses rápido, nos plantamos en verano. Esas salidas a las nueve de la mañana a pueblos perdíos, que los componentes de la banda son más que los habitantes del pueblo... Pues bien, la flautista ya está en su salsa y quiere coger un clarinete  en un pueblo perdío de estos y saber si a ella le sonará el clarinete o hará la gilipollas dejándose los pulmones y sin sacar sonido alguno. Creo que pasó lo segundo. Este dato creo que no tiene nada que ver con la historia. Sigo.

A finales de verano, cuando la banda ya formaba parte de la vida de la flautista y ya tenía amigos, se encuentra con que la invitan a la playa con más músicos... "Jé, yo sola no voy", pensó. Que sí, que tenía amigos allí y eso, pero si no va alguien con más confianza... No te apetece tanto. Entonces, la flautista llama a la clarinetista, a la que le dejaba su clarinete y deciden que sí, que van. Y van.

Y si no me equivoco, fue a partir de ahí cuando la flautista y aquella clarinetista empezaron a hacerse amigas y a coger confianzas... Porque no se quedó en un simple día de playa, no. Después la banda las sacó del pueblo y las llevó a Cabopino a hacer surf. Y entonces vuelve a suceder... "¿VAAAS? O vamos las dos o no vamos ninguna... Vamos, ¿no?". Vamos, vamos... Y venga autobús, comida, playa, surf, agua, tragar agua, culetazos en la arena, trajes de neopreno que no cierran, abrir puertas con los pies, babear con cierto monitor... Eh, que esto va en serio. Aquellas dos se juntaban y se lo pasaban demasiado bien, se estaban haciendo amigas.

Y, efectivamente, la flautista y la clarinetista, cada una en su pueblo, empiezan su primero de bachillerato y empiezan a hacerse Amigas (nótese la A mayúscula). Sin saber muy bien cómo ni cuándo, empezaron a llevarse mejor todavía, a hablar más, a coger aún más confianza, a quedar, a intentar que la clarinetista baile en la cabalgata de reyes... Y a emocionarse en conciertos. Juntas. Y eso ya es serio. 

Las dos, detrás del escenario, esperando que les tocase tocar a su banda y escuchando a las otras dos bandas tocar... Se emocionan. Las dos alucinando con las otras dos bandas y mirando a la otra como diciendo... "¿Estás flipando tanto como yo?". Y eso justo un día después de pasar tres días las dos metidas en una casa de campo llorando de la risa... Y se van a echar de menos.

Y es que yo lo pienso y digo... Según la clarinetista, la flautista ha conseguido ganarse la confianza de la clarinetista más rápido de lo normal. Y con eso ella flipa. Porque es que la clarinetista es una pedazo de amiga, que en su escala de amigos, se ha puesto a la altura de los que estaban antes. Que sí, que le importas un montón, y que sonrías también le importa. Que te quiere un montón, mucho.

Así que ya sabes... Más conciertos, ensayos, salidas, playa, surf, fiestas juntas. Que esto parece que va en serio. Ahora háblame por el wasá y dime que te ha gustao.

Y todo esto de sábado en sábado...

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