sábado, 10 de noviembre de 2018

MALAGUEÑOS POR VARSOVIA. Capítulo 5.

Las cosas van bien. Los polacos siguen poniendo velas y flores en cada monumento dedicado a alguien o a cualquier acontecimiento en el que sufrió gente. Se ve que no se olvidan.

El 1 de noviembre estuve en el cementerio más famoso de Varsovia (porque me lo recomendaron, no por nada) y fue una experiencia muy interesante. Sobre todo porque creo que era la primera vez que pisaba un cementerio un uno de noviembre. Había tumbas de hace doscientos y trescientos años que tenían velas y flores (no muchas, pero tenían) y tumbas de hace apenas unos días, llenisísimas. (Por supuesto, todas las velas son o rojas o blancas, la bandera de Polonia, está por todos lados y están muy orgullosos de ella. Recordemos que no hace ni 30 años que Polonia terminó con el comunismo, y hace poco se celebró el 100 aniversario de su independencia).

Estas semanas han sido las del turismo. He recibido dos visitas desde diferentes ciudades (Cracovia, Katowice, Bruselas y Málaga, qué internacional todo) y una detrás de otra, con apenas dos días de descanso (lo suficiente para ver cómo Marta continuaba en la academia).

¿Lo más destacable? Creo que ya se ve en las fotos. Nos escapamos a Cracovia y aprovechamos para ir al museo de Auschwitz-Birkenau (más bien fue al revés, aprovechamos el viaje para ir a Cracovia, que está a una hora de Auschwitz). He dudado en si hablar sobre esto o no, visto lo delicado que es el tema y que no quiero que se entienda como algo morboso, porque desde luego que no lo es. He decidido hacerlo porque lo segundo que ves al entrar a Auschwitz I es (en inglés y en polaco) una inscripción que dice "el que no conoce la historia está condenada a repetirla". Así que voy a hablar. Lo primero que ves es el famoso "Arbeit macht frei", que me impactó tanto que fui incapaz de hacerle una foto. Y no, no me pasé la visita haciendo fotos, primero porque no era el lugar, y segundo porque lo que me estaban contando merecía toda mi atención. Las que hay son por esa necesidad que tenemos algunos de grabar en nuestra mente (y en nuestra tarjeta sd) cosas que no queremos que se nos olvide.

Qué lejos nos pilla a los españoles la Segunda Guerra Mundial. Ya me he hecho todos los free tours que había en Varsovia (y casi que me he hecho amiga del guía) y es alucinante. Por muchos libros de historia, películas y documentales que tengamos, no somos ni un 1% consciente de todo lo que supuso aquello hasta que no te metes en sus historias y pisas donde pisaron ellos. Y aún así, sigue siendo imposible ser realmente consciente de todo lo que sucedió.

La visita a Auschwitz fue muy interesante y realmente dura (vuelvo a repetir, qué lejos nos pilla a los españoles todo esto). Auschwitz I es el museo, donde hay restos de las pertenencias de las personas que murieron allí y varios documentos. No sabéis cuántos. Salas enteras con un número inimaginable de zapatos, gafas y TONELADAS de pelo castaño.

En Birkenau ya no hay museo, son los restos de cómo era aquella parte del campo, incluido lo que queda de las cámaras de gas. Cuando atravesamos la puerta para entrar, fue in-creíble. Llevo un rato intentando contarlo y borrándolo constantemente, porque la realidad es que no hay palabras para describir cómo es aquello. Lo único que puedo decir es que por muchas fotos que yo ponga, hay que estar allí. Impresiona muchísimo. Cuando atravesamos la puerta para salir, pensé en cómo se sentirían los pocos afortunados que pudieron salir de ahí en aquel momento. Y nosotros pagamos por entrar.

Todo el que se acerque a cualquier parte de Polonia (que lo recomiendo muchísimo), por favor que haga una paradita allí, merece muchísimo la pena. Llevo aquí un mes y poco y me estoy empapando de toda la historia de la Segunda Guerra Mundial (también de cosas anteriores), de una manera o de otra, y está siendo la mejor manera de aprender historia.

(Polonia tiene mucha historia y es muy interesante pero es un gustazo comer tanto, tan bueno y por tan poco, la comida polaca es increíble)



PD: No hay ni un filtro en las fotos.

7/11/2018

MALAGUEÑOS POR VARSOVIA. Capítulo 4.

Seré breve. En mis aventuras polacas, mi móvil ha dejado de funcionar y estoy incomunicada y sin internet en una ciudad que no conozco muy bien y no hablan mi idioma. Ya lo contaré (o no) otro día.
Mientras lo intento arreglar de una manera o de otra, el que quiera comunicarse conmigo que lo haga por aquí.
Fin del comunicado.

ACTUALIZACIÓN:
Que no cunda el pánico QUE HE CONSEGUIDO ARREGLARLO. La historia ha tenido un final casi feliz. He encontrado un servicio técnico Xiaomi muy cerca de casa y el chaval que estaba allí me lo ha arreglado todo y sin cobrarme. Incluso al ver que mi móvil estaba en español, empezó a hablarme en español... El único pero es que lo ha tenido que resetear ,y todo el primer mes de erasmus en fotos lo he perdido. Pero que todo sea eso 

17/10/2018

MALAGUEÑOS POR VARSOVIA. Capítulo 3.

Hoy hace justo tres semanas de que llegué aquí. Tres semanas, veintiún días, lo que dicen los psicólogos que tardas en habituarte a algo, ¿no?

Pues bueno, sí pero no. Ese miedo de coger un autobús o tranvía y tardar más de 10 minutos en él creo que ya lo he perdido. Google maps es muy buen amigo, y Jakdojade también empieza a serlo. Las monedas y los billetes diría que los controlo. Empiezo también a interiorizar que en el Biedronka los precios están arriba y no abajo (que no quiere decir que entienda lo que pone). Lo de intentar entender y traducir cosas que leo y escucho también he dejado de hacerlo y asumo que no voy a entender nada (es inútil, no sé en qué pensaba). Escuchar polaco, inglés y español por las calles del centro tampoco me parece raro. La luz por las mañanas empieza a dejar de molestarme. Así que sí, a todo eso me he acostumbrado en veintiún días. Incluso a lo de que la coordinadora sea un desastre.

Pero no me he acostumbrado a todo. Necesito más veintiún días para asumir que la vecina no me deja tocar en el piso, que en el conservatorio casi nunca hay aulas (o al menos todavía no conozco las horas estratégicas) y que la única solución (por ahora) es tocar en los pasillos con 5 instrumentos de tu misma familia o no a tu lado, mientras la gente entra y sale de clase. Y sí, está permitido.

Tampoco me acostumbro todavía a que los profesores tengan vida musical fuera del conservatorio y se comprometan para recuperar esa clase fuera del horario lectivo. De hecho, hoy sábado he tenido clase de flauta a las 11 de la mañana. Y ni tan mal.

Lo de que me salgan los anuncios en polaco en Youtube no deja de sorprenderme, ni el tiempazo que está haciendo tan increíble (espero que en invierno nieve, que yo sólo he venido para eso), ni lo de hablar itañolish en el piso (así lo hemos bautizado).

Justo de camino a esa clase de flauta (que no ha sido en el conservatorio), me he encontrado con este parquecito verde, que he tenido que atravesarlo para volver a coger el autobús. De película. Las hojas crujían al caminar y otras se caían de los árboles suavemente. Esto sí es otoño de verdad. Me ha faltado un puesto de castañas al otro lado de la esquina.

La otra foto la he hecho hoy desde una torre que no sé cómo se llama y que está al lado de la plaza principal del casco antiguo. Esa calle es justo lo que se ve desde la plaza (sólo que en este caso la foto está hecha desde más arriba) y es una avenida enorme, que si andas un ratito estás en el conservatorio. Hay "tanta" gente porque según me ha chivado Google, hoy hace 100 años de que Polonia volvió al mapa después de 123 años sin existir prácticamente (aunque tengo una asignatura que se llama cultura polaca que me hace spoilers), y con el tiempazo que ha hecho, la gente ha salido a la calle y está todo lleno de escenarios con música, puestos y espectáculos por la calle. Estos polacos homenajean y recuerdan todo todo el rato. Supongo que tienen demasiado que recordar, y Varsovia aún más, unfortunately.



PD: Algo a lo que realmente no me acostumbro es a decir QUE VOY A LA UNIVERSIDAD.

13/10/2018

MALAGUEÑOS POR VARSOVIA. Capítulo 2.

He pagado 80 céntimos con tarjeta. Un trayecto de autobús. En el autobús. Lo repito más claro: he pagado 80 céntimos con tarjeta dentro del autobús, en una máquina. España en blanco y negro decían. JÁ.


El transporte público es extremadamente barato, sí, y bastante eficaz (y eso que aún no he conseguido la tarjeta de la EMT varsoviana). También entras a cualquier transporte público y hace un calor que te cagas (hay bus, tranvía y creo que también metro). Es muy divertido porque hay buses que no tienen la máquina esta para pagar dentro, todavía no sé cuál es el criterio para decir este autobús sí y este no, total, que a lo mejor viene ya el bus y descubres que no tienes cómo pagar. El otro día nos pasó algo parecido y tuvimos que ir a otra parada buscando una maquinita que estuviera fuera (que también las hay, pero se te congela el deillo mientras le das a cambiar a idioma y a elegir el número y tipo de billetes). Cuando encontramos la maquinita para pagar fuera, pasaron dos cosas: una, que no pillaba nuestros deditos (resulta que hay que darle más fuerte y un poco a lo bruto) y dos, se nos acercó un señor polaco diciendo cosas muy raras y terminando con la palabra "esloti". Vaya, pidiendo dinero. La sensación cuando llega alguien y te habla en un idioma TAN diferente al tuyo es que se está inventando las palabras sobre la marcha y que te está vacilando en tu cara. Pero no, aunque a nosotros nos suene un "prrr sshhh zzz prrr wwww", realmente están diciendo algo. Afortunadamente, mis compañeras de piso están estudiando polaco básico y me han enseñado a decir no hablo polaco.

He vuelto a ir al supermercado y la cajera me ha reconocido y me ha dicho el precio directamente en inglés. Creo que el otro día no supo decírmelo porque el precio tenía tres cifras y me dio la sensación de que a partir del 100 no se los sabía. He comprado también un champú que resulta ser para pelos teñidos. Y con esto os podéis reír de mí porque eso lo ponía en inglés, vi "coloured" y dije "ah, pos pa mí". Después cuando llegué a mi casa me di cuenta de que no era ese. Pero total, qué follón intentar cambiarlo. Paso.

Algo que no entiendo: ¿QUÉ LES PASA A LOS POLACOS CON LAS ALMOHADAS? ESO Y NADA ES LO MISMO. Primero, que no son almohadas, que son cojines desinflaos. Creo que está bien definido así. Es un cojín con más aire que cojín. AYUDA, ME DUELE EL CUELLO 




Hoy hemos estado en el conservatorio y en el museo de Chopin, y el otro día me encontré en un parque (con un monumento de Chopin) viendo un concierto de piano rodeada de erasmus españoles. El conservatorio parece realmente una facultad (adivinad qué: lo es!!!!) y nada más entrar te encuentras un busto de Chopin (casi como en Torre, que entras al conservatorio y te encuentras la (supuesta) cara de mi abuelo). 
Tenéis una foto de la puerta del conservatorio ahí abajo (incluido el guarda de seguridad, que no es por na, PERO TIENEN GUARDA).



Lo de aquí abajo son pierogis y si venís tenéis que probarlo. Minipunto para Polonia por su comida. Eso sí, todo tiene un picorsillo (en honor a Broncano), supongo que así se pasa menos frío. No sé.


27/09/2018

MALAGUEÑOS POR VARSOVIA. Capítulo 1.

Llevamos aquí poco más de 24h. Llevamos, sí, Grego y yo, y lo primero que nos pasó al llegar a Varsovia fue una hostia de frío, en la cara y sin piedad alguna.
El siguiente paso después de cogernos un chaquetón y coger las maletas fue buscar un cajero y sacar dinero en eslotis. Que si comisión por cambio de divisa, que si comisión por respirar... Gracias a la maravillosa revolut (no me pagan por hacer publicidad), algo que me agobiaba bastante, porque iba con 0 eslotis y 20 euros, se resolvió a la primera. Y MENOS MAL.
Total, que todo genial, que todo parecía estar a favor. Hasta que me voy a coger un taxi y me hablan en un inglés muy raro. Bueno, no pasa nada, inglés raro pero inglés. Cabe destacar que estoy en una capital y que un trayecto que duró 20 minutos no llegó a los 15€. En total. Éramos dos.
Todo sigue yendo genial, vamos al piso y lo primero que hacemos es repellar las maletas con una caca de perro que había delante del portal, bien fresca (eso también da suerte? o tengo que pisarla yo con mi pie?). Bueno, no pasa nada, tampoco es pa tanto, pero un punto menos para Varsovia por una caca de perro en la calle.
Hasta aquí todo guay, pero salimos a la calle, y en dos minutos estamos en esta plaza tan guay del centro histórico de Varsovia, y empieza a salir el sol (tampoco tanto, los chaquetones no nos quitamos). Y nos damos un paseo por una calle muy grande que todavía no sé cómo se llama, y nos encontramos unos banquitos que tienen como un mapa y un botón que pone "play", que le das y suena una obra de Chopin, y en una esquinita un código QR que te dice que te hagas un selfie con Chopin (lo tenemos pendiente todavía). Aún así, muchos músicos callejeros en la calle, parece que hay ambiente guay aunque no puedas quitarte el chaquetón. También estamos en septiembre. Igual en diciembre esto no mola tanto, no sé, ya me enteraré.

Llega entonces la aventura de ir a un supermercado a comprar algo mientras me aprendo cómo se dice cada cosa en polaco, o al menos, cómo se escribe y poder leerlo. Biedronka se llama el supermercado. Entramos, y obviamente no entendemos nada. Menos mal que google tiene un traductor maravilloso. Me hizo mucha ilusión encontrarme con un paquete de Cheerios y no me hizo tanta cuando vi trescientos tipos de leche y no sabía cuál coger. Pero pa qué queremos tantos? Total, que al final casi que cogí un cartón aleatorio por si acaso estaba asquerosa (ya la he probado y sabe distinta). Y así con todo. Pero esta aventura se pone más emocionante cuando la cajera me dice algo en polaco y yo le suelto "English?" y ella me mira con cara de "eh?". QUÉ BIEN, QUÉ GUAY, MENOS MAL QUE LA MÍMICA EXISTE. No, amigos, los polacos hablan inglés igual que los españoles. La casera habla inglés fluidamente (es joven), el taxista con el inglés justo y la cajera del Biedronka ni papa. Vaya, que es algo totalmente aleatorio.
Ya he probado los pierogis y la sopa ese en el pan, que están to buenos. Qué pena que haya pasado de verano a invierno de la noche a la mañana. 12 graditos hoy. Qué guay.

23/09/2018