He vuelto, sí. Llevo pensando en volver desde el 22 de junio que me fui. Volver. Irse. Volver. A dónde vuelves, a dónde vas y de dónde vienes. Todos esos verbos que te delatan.
miércoles, 21 de octubre de 2020
MALAGUEÑOS POR VARSOVIA. Capítulo especial.
MALAGUEÑOS POR VARSOVIA. Segunda temporada. Capítulo 14.
Sí, he vuelto. Sí, me lo he callado. Y sí, ya sé que estábais esperando mi vuelta. Já. (Es broma, aunque sé que tengo fans y yo me debo a ellos, va por vosotros).
Los que me seguís en instagram ya sabéis por qué he vuelto y qué estoy haciendo, pero vosotros también tenéis derecho a saberlo. He de decir que estoy aquí un poco de chorra, o más bien, de segundas, como todo lo que pasa en mi vida últimamente. En junio terminé el superior, en julio hice las pruebas para el máster en Varsovia y no entré, intenté hacer el máster del profesorado en Málaga y tampoco entré (estamos locos con una nota de corte tan alta por la cara) yyyy básicamente me tiré todo el verano echando currículums y con la cabeza nosé muy bien dónde, intentando averiguar qué sería de mí este curso si no me salía nada. Porque todos sabemos que el momento ideal para terminar una carrera ha sido el 2020, sí.
Total, que gracias al pianista que me acompañó para grabar los vídeos de mi Erasmus (que él también había estado antes en Varsovia haciendo lo mismo que yo), volví a pensar en mi querida Varsovia y en lo guay que había estado mi Erasmus, yo, que ya había descartado la posibilidad de volver y lo había asumido. Pero sí que había otra opción y Rubén me la recordó, porque él lo hizo. El posgrado. El premáster. El comosellame. El papelito que no sirve para nada administrativamente pero aprendes un montón. Entonces Varsovia volvió a mi cabeza. El artistic training lo llaman ellos. Mm. Había que mandar un par de vídeos y yo tengo unos muy bonitos del TFE. ¿Por qué no intentarlo?
Lo hice. Pasaron días y días sin respuesta, el covid lo estaba retrasando todo. Yo mientras seguía buscando cosas qué hacer e incluso me salieron un par de clases particulares, pero todo era muy incierto. Por otro lado, busqué posibles trabajos en Varsovia para poder ganar algo de dinerillo en caso de que me cogieran, pero era todo muy complicado. Trabajo, piso, pandemia de por medio... Demasiado locura, este plan cojeaba por todos lados. Hasta que apareció Marta. La persona que, casi sin querer, ya he bautizado como la mami polaca.
Marta no apareció por arte de magia, no. Mientras buscaba posibles trabajos, el más "sencillo" que se me ocurría era el de au pair, por llegar y tener casa y trabajo en el mismo sitio. Pero claro, en el fondo tenía cero esperanzas de que apareciera alguien en Varsovia que buscara una au pair española y que además la familia estuviera dispuesta a aguantar a una flautista. Pues pasó. Apareció Marta con el rubito de Jonny (además de un ratón, un hámster y un pájaro), buscando una persona española que le ayudara con su hijo, en Varsovia, y con todas las mañanas libres para poder tocar y estudiar. En definitiva, lo que yo buscaba había aparecido casi sin querer. Sólo me quedaba recibir una respuesta por parte de la universidad. Y ya sabéis dónde estoy.
El 29 de septiembre recibí un sí por parte de la Universidad de Chopin, el 3 de octubre conocí a Marta por Skype, y el (martes) 13 de octubre cogí un vuelo a Varsovia. Realmente no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Estaba cagada. A casa de dos desconocidos, polacos, en pandemia. Eso sí, apoyada prácticamente por todo el mundo. Pero cagada. Aquí había mucho riesgo y yo en realidad en Málaga no tenía nada que hacer. Pero esto era volver a Varsovia, con la profesora que más he congeniado nunca y, encima, ganando dinero cuidando de un niño polaco del que ya me he ganado su confianza con mis pizzas.
Ya estaba todo hecho. El plan me había salido redondo. Todo lo que quería lo tenía, y aún así estuve a punto de echarme atrás. Qué miedo, tío. Realmente lo que me convenció fue conocer a Marta, una persona muy poco polaca diría yo, comprensiva, divertida y abierta (y muy habladora). Total, que dejé de pensarlo y me compré el billete antes de que cerraran fronteras.
"A ti lo que te ha hecho más feliz en estos cuatro años ha sido Varsovia, así que vuelve"
"Eres muy lanzada... Sí, sí, tienes miedo pero allá que vas"
Y aquí estoy. En Varsovia. EN VARSOVIA. ESTOY EN VARSOVIA. Es muy fuerte, sólo llevo una semana pero a veces no me lo termino de creer. Volé un martes 13 y a mí me daba igual, pero todo el mundo me lo recordaba. Todo eran risas hasta que no sé por qué extraña razón, el piloto, a las once y media de la noche, anuncia que el aeropuerto donde teníamos que aterrizar estaba cerrado (por qué hacen eso???) y que buscarían otro al que aterrizar. Así empezó la segunda temporada. Desde que anunciaron que Modlin estaba cerrado hasta que dijeron que aterrizábamos en el Chopin... Los 10 minutos más largos de mi vida. Yo ya me veía en una ciudad polaca random de nombre impronunciable preguntando por el the nearest hotel, pero no. Chopin me salvó y aterrizamos en su aeropuerto. Mientras, la pobre de Marta en Modlin esperándome, volvió a coger el coche corriendo y se plantó en el aeropuerto de Chopin. Novea qué follón tío.
Pero llegué, me encontré con mi futura habitación y me quedé frita. Y hasta hoy. He vuelto, feisbukamigos, he vuelto. Ahora me dedico a hacerme amiga de Jonny, jugar con él, aprender polaco y enseñar español, ir a clase de polaco, leer, sentirme útil y, sobre todo, a dar clases de flauta con mi súper profe, que para eso vine y es lo que le da realmente sentido a toda esta aventura.
Realmente me gusta que lo único que todo esto tenga en común con mi Erasmus sea la música. Habría sido difícil diferenciar. Todavía no he ido al Stare Miasto, por donde tanto paseaba porque vivía súper cerca, y sé que cuando vaya y me pasee, podré transportarme. Ahora vivo en un lugar totalmente diferente, con gente diferente, que me ayuda a distinguir las dos experiencias muy bien y eso me gusta.No, no pensé que volvería a Varsovia. Y no, jamás pensé que si volviera sería de esta manera, con mascarillas, con la uni prácticamente vacía y en casa de una familia polaca, escuchando polaco 24/7 y sin hablar nada de español en todo el día. Tampoco me imaginé que mi año después del superior fuera este. Pero así ha salido y creo que me ha salido bastante bien, al menos por ahora.
He tenido la originalidad de bautizar esta aventura como "WarsAuPair".
Volveré hablando polaco.

