viernes, 18 de julio de 2014

Siempre es culpa de la música (II)

Me despedí de mi madre, cogí la mochila y la flauta, cerré la puerta del coche y me dirigí hacia el conservatorio. Por fin otra vez aquí. Música de cámara para empezar la tarde. La asignatura que más disfrutaba.
De repente, alguien me tapó los ojos. Empecé a tocarle las manos y a intentar averiguar quién era por su olor... Y lo averigüé.
-Sé quién eres -dije medio sonriendo, pero el chico que le estaba tapando los ojos, no quitó las manos de ellos-. Venga, tío, si ya tengo tus manos caladas, no me hace falta ni verlas para reconocerte.
El chico me dio la vuelta, y nuestros ojos se encontraron.
-Hola -dijo muy tímido y con una sonrisilla.
No paraba de sonreír, y me puse de puntillas para darle un beso en la mejilla. Él se sonrojó.
-A clase, ¿no?
-Sí. A ver si me dice algo bueno hoy, porque con la racha que llevo... -ambos nos reímos.
-Seguro que sí. ¡Suerte! -y nos despedimos con una sonrisa sincera.
Suspiré, y miré el reloj, esperando que mi compañera de música de cámara apareciera.
-Eh, tú, deja de mirar el reloj, llevo media hora aquí viendo cómo babeas por ese tío.
Levanté la vista del reloj, busqué la voz de mi amiga y noté como se me enrojecían las mejillas. Me acerqué a mi amiga. Estaba sentada en un banco, casi tumbada, con la guitarra encima suya, abrazándola. Muy pocas veces se separaban.
-¿Cuánto tiempo llevas ahí sentada?
-Diez minutos. Podríais dejaros de tonterías ya los dos, que se ve a kilómetros que estáis loquitos por el otro -decía entre risas.
Abrí mucho los ojos y me sonrojé aún más.
-Pero, ¿qué dices...? -empecé a reírme- Bueno, vale, igual tienes razón.
-Tssss... ¡Siempre la tengo! -la guitarrista se levantó y me abrazó como si no hubiera mañana-. Vámonos pa clase, anda.


-Lo de este tío no es normal -salimos las dos riéndonos de clase.
-Al menos nos aleja un poco de lo clásico.
-Sí, está un poco loco, pero busca eso. Que disfrutemos con otros estilos de música. 
-Disfrutar.
Salió al patio del conservatorio y se sentó en uno de los bancos que estaban a la sombra, dejando su guitarra al lado, siempre cerca de ella. La acompañé.
-Lo que es la música, ¿eh?
-Lo que es la música -repitió.
-¿Hay algo mejor que ella?
-Desde luego que no, tía, y lo tengo más que comprobado.
-Nunca te abandona. 
-Como los desodorantes esos.
-Pero, ¿qué dic...?
Y empezó a reírse a carcajadas. A doírse a carcajadas en Canarias, como diría ella.
-Ya en serio. ¿Te das cuenta de que nuestra vida gira alrededor de la música? ¿Que el conservatorio es nuestra segunda casa? ¡Es genial!
-El ambiente ayuda mucho. Todos los seres de este conservatorio tenemos cosas en común. A unos nos gusta más la música que otros pero, al fin y al cabo, nos gusta a todos.
-¿Y la cantidad de amistades e incluso parejas que surgen gracias a ella? A ti y a mí porque nos van los tíos, si no yo ya estaría pillada por ti después de tantas clases juntas...
-¿Me estás diciendo...?
-Sí, si fuese tío te tiraba- dijo, partida de risa. Se le iba la pinza.
-Tú porque no tienes orquesta, pero hay miradas... Hay miradas que hablan solas, con gente, sillas, atriles, director de por medio. Saltan chispas. Pero eso lo he vivido yo. He visto gente enamorarse sin cruzar una sola palabra. Y sonreír sin quitarte el instrumento de la boca. Sonreír con la mirada.
-Es que.. Es que...Buah. La música es indescriptible. No hace falta ser el mejor tocando, al menos yo, soy capaz de disfrutar tocando dos notas. Dos notas bien tocadas son... Disfrutas tanto que duele.
-Somos afortunadas, lo sabes, ¿verdad?
-Sí, lo sé. Aunque a veces nos cueste llantos... Siempre sales adelante.
-La Música es lo mejor que existe.

lunes, 2 de junio de 2014

Ida y vuelta

Sí, se cierra un capítulo, una etapa, llamadlo como queráis... Y, a mí, lo primero que se me vino a la cabeza cuando me dieron las notas este 30 de mayo fue un: ¡BIEN! ¡Por fin me voy de este instituto! Supongo que la culpa de esto la tenían los exámenes y la presión de estos nueve meses.

Lo cierto es que me pongo a ver las fotos de la graduación, me acuerdo del discurso, de lo sentimental que está la gente, y... Me lo han pegao.

Nadie puede afirmar que estar todos los días a las 8:15 en el instituto sea agradable, a nadie le gusta madrugar. Pero lo pienso, y... Esas caras de sueño, las ganas de no querer hablar con nadie a esas horas, oír al profesor sin escucharlo, escuchar la palabra SELECTIVIDAD 156874365637354 veces al día, "...esto se acaba en un abrir y cerrar de ojos...", "...cuando menos os lo esperéis, estamos ya a 30 de mayo..". Y así ha sido. Nos hemos tragado ocho meses de agobios, exámenes, llantos, de tirarnos de los pelos, apoyándonos en nuestra compañera de clase y de frases como: ¿¡Cómo llevas historia!?, buscando alguien que lo lleve igual de mal que tú, y ¿¡PERO QUÉ COÑO SE FUMABA DESCARTES!?

Al final echaré de menos al maldito IES Maria Zambrano, con sus restricciones, sus "no te dejamos entrar al instituto", sus "me cago en la puta de oro", sus "yo no hago política", sus "¡MÁS ALTO! Desde aquí no se os escucha...", sus "soy el mejor profesor de matemáticas de 3ºD"... ¿A quién quiero engañar? Me da pena irme del instituto, seis años son muchos ahí, y en mis dos años de bachillerato me he llevado malos ratos, sí, pero también me he llevado muchísimos buenos, tanto de profes como de alumnos. ...y amigos. También me llevo amigos, unos que han entrado en mi vida, que han salido, y otros que se han quedado.

Lo que no pensaba yo es que en la misma graduación algunos profesores me soltaran un: De verdad, muchísima suerte con lo que hagas y ojalá te salga todo como quieras. Lucha por tu música, en serio, te deseo muchísima suerte. Supongo que se lo dirían a todos, pero a mí eso me llegó a la patata, sinceramente.

Qué más decir... Que en realidad me han gustado mis años de instituto, que por lo general he tenido muy buenos profesores que me han apoyado con mis relatos y mi música, y he conocido a mucha gente que ha molado conocerla. No todo ha sido absorber conocimientos, sino también aprender a defendernos. 

Lo que nos espera nunca puede ser peor que lo anterior :)


Y a los que vengáis detrás mía, coged el proyecto integrado de Teatro, porque es la mejor asignatura del mundo. Es muy buena medicina contra la timidez y te lo pasas genial :)

domingo, 19 de enero de 2014

Sonríe: es gratis

-Sonríe, querida -suspiró.
-Claro, abuela, ¿por qué no iba a hacerlo?
-No es fácil.
La chica no entendía lo que ella quería decirle.
-¿Por qué dices eso? No entiendo... Siempre que hay motivos, sonreír es fácil, automático.
La anciana miraba los ojos de su nieta, prácticamente nuevos. La chica miraba los profundos ojos de su abuela, siempre tristes, a su parecer. Hasta que de repente, entendió lo que quería decir y que nunca se había dado cuenta de ello.
-Abuela... ¿Por qué no sonríes?
Gilda apartó la mirada de su nieta.
-No es fácil, querida.
Sabrina empezó a buscar entre sus recuerdos con su abuela uno en el que estuviese contenta, sonriendo... Y no lo encontró. Pasaron por su mente cumpleaños de la familia, bodas, momentos que ella consideraba que habían sido divertidos, emotivos... Suficientes para esbozar una pequeña sonrisa. Y su abuela siempre se encontraba observando la escena, con su mirada profunda, pero nunca sonriendo.
-Abuela, ¿hace cuánto que no sonríes? -dijo la joven, alarmada.
Gilda volvió a mirar a su nieta, con su profunda y triste mirada.
-La verdad, Sabrina, es que no lo recuerdo. Hace tanto... Que no sé sonreír, se me olvidó hacerlo. Ha pasado muchísimo tiempo desde mi última sonrisa.
-Pero, abuela... -la chica no daba crédito a lo que su abuela le estaba contando-. En mis veinte años... No te recuerdo sonriendo.
La mirada de la anciana se entristeció más, y Sabrina entendió que el estado de ánimo de su abuela, se veía a través de su mirada, que cuando estaba menos triste, aparecían unas cuantas arrugas más y sus ojos brillaban, pero, en el fondo, su mirada siempre era triste. Su abuela siempre estaba triste.
-Así es, hija, llevo más de media vida sin sonreír. He tenido momentos felices y motivos para hacerlo, pero el pasado me dejó muy marcada. Y no puedes volver a sonreír. He sufrido mucho, hija. Cuando dejas de usar los músculos, y quieres volver a usarlos... Ya no te responden, no recuerdan el movimiento. Es como si después de veinte años sentado en una silla, sin andar, pretendes andar con normalidad. Es muy difícil.
Sabrina escuchaba atentamente.
-Por eso, preciosa, pase lo que pase, aunque tengas momentos malos, sonríe. Sonríe siempre que puedas. La sonrisa te ayuda a superar esos momentos e inspira confianza a los de tu alrededor, y hacen que ellos también sonrían. No sigas mi ejemplo, y sonríe, por favor, hazlo. Siempre hay algún motivo para seguir adelante. La sonrisa es nuestra mejor arma.

jueves, 2 de enero de 2014

#RecuerdosDel2013

Feliz aniversario "bandil", pri.

Una casa de campo, tres días y nueve amigos.

5 de marzo.

La lluvia es psicológica... Semana Santa 2013.

¿Quieres tocar en el concierto de composición? .... ¿De verdad que vas a tocar las marchas de estos dos?

Viernes de vaya cara de sueño traes y de abrazos entre orquesta y armonía.

Un dúo de flauta que no llegó a salir a la luz.

Milka con oreo, seguido de un ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites.

Un "aprendiz de brujo" casi imposible de tocar... y conseguido con éxito.

-Mambo Zomake.
-¿Zo-qué?
-Zomake.
-¿Qué es eso?
-Eh... Búscalo en google.

Una cena improvisada de una banda.

Verano 2013. EL verano.

Putos pájaros, ¡putos pájaros!, ¡PUTOS PÁJAROS!

Un concierto de Ara Malikian.

Una moraga y mil quedadas más.

Charlas hasta las tres de la mañana.

Lágrimas de San Lorenzo.

Risas. Muchas risas.

Música. Mucha Música.

Una vuelta al conservatorio cargada de ganas e ilusión.

Música de cámara, ehm... Sí. Sí, sí. Sería conveniente... y sus "res" cachondos.

Abrazos en los cambios de clase. Mucho amor.

Santa Cecilia.

Un (liber)tango.

Ganas de perder la vergüenza y el miedo.

...y sentirse querida, muy querida. 

Este año ha sido el de sentirse querida, y sentir que las miradas son algo más que dos bonitos ojos, que son de verdad, que cada una cuenta una historia diferente.

Dicen que los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano, pero yo no sé cómo me las he apañado para rodearme de gente, casi todos músicos, que valen la pena, y se les ve a kilómetros. Sois muy grandes, y os quiero muchísimo.

Muy difícil resumir mi 2013, porque aunque yo me quede con los buenos momentos, los restos de los malos (o los no tan buenos) también quedan por ahí... Y eso no mola. Muchas cosas han mejorado, pero otras habría deseado que se hubiesen quedado como estaban.

Gracias a todos los que habéis pertenecido a mi 2013 y habéis hecho de él un gran año.

2014 pinta muy bien.


...y no os vayáis nunca, o al menos, no muy lejos. ;)

Todo gracias a la Música.