martes, 16 de octubre de 2012

No voy a despertarme porque salga el sol

Alguien pequeñito, me cogió de la mano y empezó a agitármela, dispuesto a llamar mi atención. Me di la vuelta y me encontré con Dani.
-Prima, prima, ¿por qué estás triste?
Me agaché para estar a su misma altura.
-Yo no estoy triste.
-Sí que estás triste. Has llorado.
Me tocó la mejilla con el dedo índice.
-¿Ves? Me he mojado el dedo. Has llorado -insistió.
-Pero, ¡eso no es de llorar! Tenía calor y he ido al baño a lavarme la cara. Eso es todo.
-A mí no me engañas.
Sonreí. Me cogió de la mano y me llevó hasta su cama, donde me obligó a sentarme.
-Prima, yo sé por qué estás triste.
-Ah, ¿sí? Te escucho.
-Papá me ha dicho que mi hermana sólo tiene una gripe, pero lleva muchos días en el hospital. Y cuando tienes gripe, te quedas en tu cama calentito unos días, esperando a que te recuperes.
Lo miré, esperando a que continuara.
-Lo que quiero decir, prima, es que soy más listo de lo que pensáis. Papá y mamá no me dejan ver a Elena y la última vez que la vi estaba muy delgadita. Cada día que llegan del hospital, escucho cómo mamá se pone a llorar y papá la tiene que consolar. Además, tú nunca lloras, y si has llorado es porque pasa algo y no me lo queréis contar.
El pequeño llevaba mucho tiempo callado, aunque atento. Efectivamente, era más listo de lo que todos nosotros pensábamos.
-Yo también quiero saber lo que pasa, ¡soy su hermanito!
Suspiré. Sus padres me habían dicho que retrasase el momento de contarle lo que pasaba, pero que cuando éste llegase, lo hiciese. Y ya era hora de hacerlo.
-A ver, Dani... Dices que la última vez que la viste estaba muy delgada, ¿no?
-Aham -asintió-. Comía muy poco, incluso menos que yo.
-Pues por comer tan poquito, se ha puesto enferma y la han tenido que llevar al hospital.
-Y, ¿ahora come más?
-Ese es el problema, Dani... Que no come nada.
-¿Nada? -preguntó, con los ojos muy abiertos.
-Nada.
-Pero, prima, si una persona no come nada... -se quedó callado al ver que mis mejillas volvían a estar empapadas-. ¿Se va a morir?
A estas alturas, toda la familia ya sabíamos la respuesta.
Cuando Dani se dio cuenta de que no iba a responder, se me echó a los hombros y me abrazó.
-No llores... -de repente, se separó del abrazo, y me cogió de los hombros, zarandeándome-. Pero, ¿sabes qué pienso, prima? Que cuando una persona se muere, nunca despierta y duerme para siempre. ¡Y a Elena le encanta dormir!
Consiguió mi sonrisa.
-Tienes razón. ¡Y a dormir ya, que es muy tarde!
Dani bostezó, y se metió en la cama.
-Buenas noches, prima.
-Buenas noches, Dani.
Y antes de cerrar los ojitos, dijo:
-Al menos nosotros todavía podemos despertarnos...


(FEBRERO 2012)

viernes, 12 de octubre de 2012

No music = no life

Aunque algunos la definan como 'Actividad que...', más de uno la definimos como un sentimiento, un estado de ánimo, un estilo de vida... Cada uno la disfruta y siente de una manera. Hay algunos que prefieren coger el micrófono o el instrumento, y otros que prefieren escucharlos. 
Lo que sí tenemos claro es que, sin ella, la vida sería un error, un rollo, una mierda... La necesitamos. La necesitamos mucho.
La persona que con x años decide coger un instrumento o agarrarse a un micrófono, no sabe lo que le espera, ni nadie lo sabe hasta que llevas un par de años metido en el mundillo, independientemente de si eres de conservatorio o no (cada uno tiene su mérito).
Digo que no sabe lo que se espera porque una vez que entras... Eres incapaz de salir.
Somos incapaces de salir pese a la doble vida que llevamos de instituto/conservatorio, el doble de horas de estudio que echamos, los agobios, el estrés... Pero como que da un poco igual lo harta que estés de las broncas y los agobios, que cuando te sientas para tocar en tu orquesta o en tu banda, se te olvida todo. Aunque toques mal... Vas a estar pendiente de la partitura, lo demás se te va a olvidar igualmente. Sabemos que es la mejor medicina, para el que toca y para el que oye. Evidentemente, no se disfruta tanto cuando no te sabes la partitura que cuando te la sabes. Pero es que cuando la tienes estudiada... La sensación es increíble.
Desde el "punto de oído" del oyente, es más de lo mismo. Hay veces en las que yo disfruto más escuchando a alguien tocar o cantar, que haciéndolo yo misma. Y realmente se nota cuando alguien disfruta y canta o toca con sentimiento y ganas... Se nota mucho, el oyente disfruta más de esta manera.
Y da igual que lo que estés escuchando/tocando/cantando sea música clásica, jazz, soul, country, rap, pop, rock, salsa, merengue, flamenco... También da igual si estás encima de un escenario cantando, en frente del escenario saltando, en casa con tu primo, en el conservatorio, en mitad de la calle... Compartes, disfrutas y vives la música. 
Otra de las grandes cosas que hace la Música son los alrededores de un músico: están llenos de más músicos, que gracias a ella, hemos tenido la suerte de conocer. La Música son todo ventajas.

Todos tenemos una banda sonora en nuestra vida, y nadie puede ni quiere quitarle el sonido.

Y los hashtags tienen sostenidos, no almohadillas.


sábado, 6 de octubre de 2012

Friends will be friends

Todo empezó un bonito 5 de marzo de 1996. Martes, si no recuerdo mal me lo han chivado. Aunque, para otros más bien otra, un bonito 6 de julio de 1995.

Yo hablaré desde aquel bonito 5 de marzo, porque del 6 de julio de 1995 creo que es más que imposible recordar algo.

Total, que llego al mundo a eso de la hora de comer (muy oportuna, lo sé) y todo guay: lloro, como, duermo, vienen a verme... Eso que hacen los recién nacidos en sus primeras horas/días de vida. Y va uno, y nace el mismo día que yo.

Mi vida sigue (o más bien comienza): nazco, crezco, me repr.... Ah, no, eso no. Pero sí que llego al cole, hago amigos, aprendo a leer, me entero de que me encanta, también aprendo a hacer cuentas con numeritos, y también me entero de que no me gusta nada... Entre una cosa y otra, llego al instituto (acojonada, como todos los de primerillo) y vuelvo a hacer amigos. Porque los que hice en el colegio, por desgracia, se quedaron en el colegio...

Amigos. Esa palabra que la gente utiliza a la ligera. Esa gente que le llama "amigo" al que le ha dicho dos tonterías y media.

No. Una amiga es aquella persona con el pelo rizado, gafas y una obsesión enorme hacia una saga Crepúsculo. Y un amigo es aquella persona con gorra, cachondeo y una obsesión enorme hacia la Música.

Y los conoces.

Una de esas amistades (me acuerdo perfectamente) empezó cuando se iba a estrenar Crepúsculo en el cine. Ahora odio bastante a los vampiros, pero he de decir que me vinieron muy bien. Me presentaron a aquella persona en mitad de un pasillo del instituto y, si no recuerdo mal, soltó un "qué mona" o algo parecido... Total, que fuimos al cine, blabla, y lo conseguí. Dejó de ser muggle para convertirse en admiradora de Harry, Ron y Hermione. 

Pasan los años, y se convierte en una de tus mejores amigas. Y qué menos para demostrarlo que intercambiarnos unas Reliquias y un Sinsajo.

Llega un día en el que, cuando tu mejor amiga YA es tu mejor amiga, te cruzas en un intercambio a Alemania con aquel que nació el mismo día que tú. Y la primera vez que te habla, te suelta no sé cuántos compositores de clarinete y os enteráis de que tenéis un conocido (o más bien tío/amigo de la familia) en común. Pero no, aquí no empieza la amistad. Empieza cuando se te pasa por la cabeza meterte en una banda, y entre este conocido y el de la gorra, terminas en Las Golondrinas y lo conoces. Y parace que os conocéis de toda la vida.

Pasan los meses, y se convierte en uno de tus mejores amigos. Y qué menos para demostrarlo que intercambiarnos una guitarrita italiana y unas clases de clarinete (este no me ha rimado...).

Y me planto en mis 16, en primero de bachillerato, con dos pedazos de amigos que, entre tontería y tontería, se convierten en mi primo y en mi abuela y ya como que forman parte de mi familia. 

Y me da por reflexionar sobre estas amistades, y llego a la conclusión de que el destino se empeñó en que tenía que encontrarme con ellos. Y no paró hasta que así fue.

El que me conozca un poco, sabe que no hay nada que me encante más que una amistad de las buenas, seguido de un abrazo de una amistad de las buenas.



Porque sin nuestros mejores amigos, nos quedaríamos en la mitad de la mitad de lo que somos.


Que os quiero un montón. He dicho.