Os preguntaréis que por qué he tardado dos meses en pararme a escribir el capítulo 11. O no. A lo mejor os da igual, pero yo os lo voy a contar.
Bauticé mi abril de 2019 como "crazy April". Mi originalidad está a tope últimamente, lo sé. Prácticamente todos los días tenía cosas que hacer (fuera de la rutina, quiero decir). Os lo contaré por orden cronológico, pero ya os aviso de que este capítulo podría no pertenecer a "Malagueños por Varsovia", porque... Bueno, allá voy.
Abril comenzó el 1 de abril, como todos lo meses, peeeero con un examen. ¿Os acordáis de ese examen de técnica que hice en diciembre? Pues otra vez ese, pero más difícil. Y bien, la verdad, saqué la misma nota pese a que recibí críticas muy buenas sobre mis avances.
Durante esa semana, empezaron los ensayos de orquesta, los del único encuentro que me han dejado tocar (me quejo pero a la larga me ha venido bien porque era una paliza). ¿Que cómo hacen los encuentros? Prácticamente todos los días de una a cinco de la tarde, semana y media antes del concierto. Qué guay, ¿eh? Por suerte y como siempre, hay sobredosis de flautistas y no tuve que estar todas esas horas todos los días. Aún así, para mí fue un reto, incluso una gymkana o, qué digo! una escape room. Que no pasa nada, que sólo tienes que llegar y tocar y contar compases. Ajá. Algo facilísimo cuando hablamos todos en el mismo idioma. Una putada cuando el director solo habla en polaco, dice no sé cuántos compases antes de no sé qué compás y tú, obviamente, no entras donde tienes que entrar. Y el director te mira. Dice algo de flauta. Y yo lo miro. "I'm sorry, I don't speak Polish". Y toda la orquesta me mira. Tierra, trágame. Afortunadamente, mi compañero oboísta tuvo el detalle de traducirme cuando podía. Al final, hice un intensivo de aprenderme los números en polaco y casi que podía tirar yo sola, pero los primeros días salía realmente agobiada de no entender nada. Pero como todo lo que he hecho en este país hasta ahora, lo saqué y ya está. Y el concierto fue mu bonito y to eso y blablabla.
Entre el examen de técnica del principio y el concierto de orquesta, hice una paradita el fin de semana en Poznan, una ciudad pequeñita pero muy mona. Allí se me perdió que el ensemble de flautas que he tenido en música de cámara, tocamos en un festival internacional de ensembles de flautas en aquella ciudad. Y yo me planté el día anterior allí, sola, dispuesta a guirear. ¡Y qué bonita Poznan! Me recibió con unos 20 grados y un cielo azul y despejado que llevaba meses sin ver, música en la calle, mercadillos... Y sola. La primera vez que hacía turismo sola. A alguna gente le podrá parecer un poco triste, pero no lo fue para nada. Descubrí que dar vueltas sola en una ciudad nueva, sin que nadie te diga nada, puede ser una experiencia enriquecedora. Pasártelo bien contigo misma. Cuidao con eso que no es fácil. Al día siguiente, tocamos en el festival internacional (todo en inglés!!!) y fue muy chulo. Y me volví a Varsovia muerta de cansancio y de sueño.
El 12 de abril, los "Armyfónicos Exiliados" (así es cómo nos hemos bautizado los que estamos viviendo fuera de España) quedamos en Praga, a invadir la casa que nos quedaba por invadir. Esa ciudad y país donde ahora puedo decir que hablan un polaco mal (son lenguas eslavas las dos y tienen palabras muy parecidas). Pero muy mona Praga, oye. Igual fui con las expectativas muy altas, pero el reloj ese está to wapo y el castillo también. Sin embargo, lo que pasa cuando viajas con buena compañía, es que los recuerdos que se te quedan al final apenas nada tiene que ver con la ciudad. Porque hacer un videoclip cantando (o intentándolo) "one day more" de Los Miserables desde un mirador que se veía toda Praga.... No tiene precio. Y lo de que aparezca tu hermano de la nada tampoco, la verdad.
Vuelvo a Varsovia, y lo primero que hago es tocar en otro concierto otra vez con el ensemble de flautas. Y entonces me da tiempo a respirar un poco, pero sólo un poco, porque a las 12 de la noche de ese lunes 15 de abril, llegó el antepenúltimo invitado a este piso, dispuesto a quedarse hasta el sábado. A mí Varsovia me gusta mucho, pero se ve en dos días. ¿Que qué hicimos? Aprovechar que no tenía clase y escaparnos a Breslavia. Sin duda alguna, la ciudad MÁS GUAY de Polonia. Nos recibió con un solazo increíble también, y es que es preciosa. Es que tiene un encanto que sólo en Polonia lo tiene ella. Que si puentes, islitas, enanos... Y nada masificada de turistas, id antes de que se llene de guiris como nosotros. Y barata y con buena comida, por supuesto. Volvemos a Varsovia, once again, y le hago (más o menos) el clásico tour que ya puedo hacer yo sin recurrir a nadie.
Entonces llega el sábado, el chalao este se va por la mañana y yo por la noche cojo un avión hacia Málaga. Después de tres meses y medio. Que no sé vosotros, pero eso pa mí es una pechá. Aterrizo en Málaga querida, todo nublao, pero con un olor a mar que sólo la gente que vivimos en la costa sabemos lo que es volver a casa con ese olor. Estuve diez días, pudiendo empalmar las vacaciones de Pascua con las del puente de mayo (que en Polonia es enorme). De Málaga solo puedo decir un par de cosas realmente importantes: QUÉ BUENOS ESTÁN LOS ESPETOS y RIMAAAAA, DOBBYYYY!!!! Ah, bueno, y que me dio tiempo a votar. Aún así, durante estos diez días, aparte de ver a mi gente que tanto echaba de menos, me acerqué al superior a saludar rápido y veloz. Y tuve una sensación extrañísima al entrar. Como que nada había cambiado, pero que a la vez sí. Todo seguía igual pero había gente que ni me sonaba... y fue muy extraño. ¿Ir o volver? Todo esto se me pasó cuando me colé en el aula 23 y pararon la clase sólo para darme la bienvenida <3
Y aquí se termina mi abril de locos, cogiendo otro avión, el décimo del curso, pero no hacia Varsovia, amigos! ¡Quedada en Londres con mi hermana! Algo que llevábamos soñando desde hace mucho tiempo, no hablo de ir a Londres, sino de ir a Hogwarts. Planeamos el viaje con 5 meses de antelación para poder ir a los malditos ESTUDIOS DE HARRY POTTER EN LONDRES QUE SIEMPRE ESTÁN LAS ENTRADAS AGOTADAS. Para eso principalmente, y de paso vimos Wicked. Sinceramente, no puedo contar lo que supuso para mí estar allí, merece una entrada que haré algún día, porque son tantas cosas que esto se haría eterno (más). Solo que, buah, tenéis que ir. Es mágico ;)
Y después de tanto avión, POR FIN, vuelvo a Varsovia, pero con mi hermana (penúltima invitada), a hacerle el clásico tour del que os hablé antes. Y aquí estoy, a un mes y poco de que termine esta experiencia, estresada, triste y feliz por todo lo que dejo y todo lo que está por venir. No me puedo creer que el tiempo haya pasado tan rápido (y que haya vuelto este tiempo de mierda) y que esto se esté acabando.
Ayudadme, ¿qué hay después del Erasmus?