jueves, 8 de agosto de 2013

"...la vergüenza es un puto chiste"

Las manos de ella ya estaban colocadas en el piano, preparadas para el primer acorde. Suspiró, cerró los ojos, y se dejó caer sobre el piano.
-No puedo.
-Sí puedes.
Ella se incorporó, y se encontró con los ojos marrones de su compañero.
-No, David, no puedo...
-¿De cuántas maneras tengo que decírtelo? Sí, Clara, sí puedes -recalcó la penúltima palabra.
-¿No lo estás viendo? No he dado ni el primer acorde y ¡ya estoy nerviosa, me tiembla todo y las manos me sudan!
-¿Y qué? ¿No dices que confías tanto en mí? Demuéstramelo, ¡vamos! ¡No pasa nada si fallas!
-No...
-Sabes que yo antes era como tú, y ya te he dicho MIL veces que no hay que tener miedo al fracaso ni al ridículo, que eso no existe... Es tu mente la que te hace creer eso.
-¡Lo sé! ¡Y no sé cómo quitarme eso!
Apoyó sus codos sobre el piano, y el sonido de las teclas pulsadas al azar resonó en toda la habitación.
David se levantó del sofá y se acercó a ella.
-Hazme un lado.
Clara se sentó en el extremo izquierdo de la banqueta del piano, dejándole a David el derecho. David hizo que sus miradas se encontraran, y observó los ojos verdes de su amiga, casi empapados. Le echó el brazo por los hombros.
-Puedes, y lo sabes. Tienes que creértelo. Si no nos lo creemos nosotros, ¿quién nos va a creer?
-Hay algo dentro de mí... que me echa para atrás.
-Lo sé, sé cómo te sientes. Piénsalo de otra manera... Tocamos porque nos gusta, porque disfrutamos con ello... ¿Por qué tocar tiene que convertirse en un miedo? ¿Miedo a fallar? Siempre lo podemos hacer mejor, estamos continuamente fallando. No podemos temer hacer algo que nos gusta por miedo a fallar. Es... absurdo.
-David, no sé hacer música...
-¡Ni yo tampoco! La Música es algo TAN grande y TAN difícil que para empezar a hacerla de verdad, hay que tocar y fallar. Tienes que cagarla, liarla... Y hoy lo vas a hacer, delante mía.
Una lágrima cayó en un si bemol. Clara la limpió rápidamente con su mano izquierda.
-Que tocar en público no sea algo con lo que se pase mal, sino un motivo más por el que sonreír -dijo ella.
David se levantó y dejó que Clara se acomodara en la banqueta. Posó las manos sobre el piano, buscando los primeros acordes de la obra más bonita que había tocado nunca. Cerró los ojos y sus manos temblorosas empezaron a moverse con agilidad sobre el piano.
Él sonrió desde el sofá, escuchando a su amiga. Se alegraba por ella, por fin estaba enfrentándose a sus miedos.
Ella se sonrojó desde el piano, y siguió tocando. Se alegraba de tener a David a su lado. Aquel pequeño concierto sólo era el principio para acabar con su timidez.
Cuando terminó de tocar, Clara corrió hacia David, buscando un abrazo. Su amigo la levantó del suelo, abrazándola con fuerza.
-¿Ves? Puedes.
-Me he equivocado mucho... Por culpa de los nervios.
-¿Y qué pasa? Sólo te he escuchado yo y no me he reído, ni te he pegado, ni nada. Está todo como antes. Está todo bien. Tienes que coger confianza en ti misma y dejar las inseguridades a un lado. Es la clave.
-Eso es muy fácil decirlo...
-Clara, mírame. 
Ella levantó la cabeza y dirigió su mirada hacia la de él:
- Cierra 
los ojos 
y... 
al vuelo. 

__________________________________________________________

La mayoría de las frases no son mías, son de músicos del conservatorio que las han soltado por grupos de WhatsApp que, en mi opinión, no deberían quedarse sólo en los móviles. Gracias a Martín, María y Grego por prestarme sus frases e inspirarme en esta historia :)

Miedo escénico no rules.

No hay comentarios:

Publicar un comentario