EN ESTE PAÍS HACE MUCHO FRÍO Y ES DE NOCHE MUY PRONTO Y AAAAAAAAAH LA COSTA DEL SOOOOOOOOOOL AAAAAAAAAAAAAAAAAAH QUIERO SOOOOOOOOOOOOOOL
Ese es, básicamente, el resumen de mis últimas semanas. Mi Erasmus comenzó con un otoño soleado, de 18 grados, idílico y todo muy bien muy bonito. Pero en qué momento hemos estado a -10, que no me he enterado. MENOS DIEZ. M E N O S D I E Z. A ver, que sí que me he enterado. Pero ha sido como muy progresivo. De repente no subíamos de los 5, después de los 2, después de los 0... Pero es que durante unos días no subíamos de -5. Y lo de los -10 no es que fuera de madrugada. A las seis de la tarde. Yo no sabía ya dónde meterme ni qué más capas ponerme. Llevo ya un mes que soy incapaz de salir a la calle sin unos leotardos debajo, incluso a veces doble calcetines. Y esto en noviembre. ¡Que todavía no es invierno! ¡QUE SEGUIMOS EN OTOÑO!
Al principio era hasta un "reto" (con muchas comillas), ver cuánto frío podía aguantar mi cuerpo. Pero ha dejado de tener gracia, a la mierda el reto. Sacar la mano del bolsillo (sin guantes) es lo más arriesgado que he hecho en mucho tiempo. La sensación es de "tío, tío, tío, se me cae la mano". Sólo pido 5 grados. Sólo 5. Después de los menos diez, ¿qué es 5? Nada. Pues venga, porfa, 5. Varsovia, sólo te pido una cosa, si no vas a subir de cero, QUE NIEVE YA DE UNA MALDITA VEZ. Porque es que eso es muy gracioso. No me acuerdo cuándo estaba toda centroeuropa nevada menos Varsovia, que hacía hasta sol. ¿Pero qué es eeeeeeesto?
Bueno, ya basta de quejas sobre el tiempo. Bueno, mentira, la última: mis aplicaciones del tiempo el otro día me dijeron "nieve/hielo", "lluvia helada", "alerta". Y yo pues pensé: ¿granizo? Pues no. O sí, yo qué sé. Fue un fenómeno meteorológico que desconocía. Salí del conservatorio, estaba lloviendo, hacía frío (cómo no) y de repente veo que el suelo resbala. Uy, que me caigo. Bueno, anda con cuidado. Uy, las escalares. UY, UY, QUE ME LA PEGO. Nada, nada, esta parte está más seca, esto no resbala. AY, QUE ME PEGO UN GUARRAZO!! Pues no, amigos, no me pegué un guarrazo pero estuve a puntísimo. El suelo estaba lleno de hielo y estaba todo el mundo andando con cuidado, como pisando flojito. Que qué estupidez, pisar flojito. Andar con cuidado. Literalmente. Oh, vaya, es que si piso despacio, el hielo desaparece. Absurdísimo, estábamos todos andando como gilipollas (pero era muy gracioso). Al final llegué sana y salva a casa, sin rasguños.
Ya sí que sí, basta de hablar sobre el tiempo. Actualicemos el ámbito académico de la prestigiblabla Universidad de Chopin. Prestigiblabla, sí. Tengo unos profesores increíbles y estoy súper contenta, pero en esta universidad son unos pijos. El otro día tuve un examen de técnica y de estudios (preparado justo en dos meses, saqué un 8 y estoy súper hiper mega contenta y proud of myself) y la cosa iba de la siguiente manera: lunes tres de diciembre a las nueve de la mañana, empiezan las flautas. En la lista no está mi nombre. Bueno, no pasa nada, las compis polacas enrolladas se preocuparon de decirlo a los profes y pasé sin problema. ¿Que por qué son unos pijos? Que había que arreglarse para un examen. ¿Tú te crees? Pero que la gente iba hasta con vestidos y tacones, para tocar dos escalas y media y medio estudio. Total, que yo me puse mi uniforme estándar de audiciones en Málaga (lo cómodo negro, vaya) y tiré. Y bien. Que por cierto, qué situación más más... En la prueba de acceso al superior sufrí menos. Bueno, tampoco sufrí. Todos los profes del departamento de viento madera escuchando tus escalas favoritas. ¿No tienen nada mejor que hacer?
Total, que una vez hecho este examen con éxito y respirar aliviada, por la tarde me tocaba estrenarme en el auditorio de la prestigiblabla Universidad de Chopin, en un proyecto de música barroca súper guay. Toqué con un cuarteto de cuerda y clave una suite, y qué guay estuvo. Dos de ellos eran especialistas en barroco y el resto estudiaban el superior de barroco. Yo flipé con ellos, escuchándolos y tocando con ellos. Súper guay. ¿Que qué pasó con mi ropa de audición cómoda? Que cómo iba a ir igual a un examen que a un concierto, en la prestigiblabla Universidad de Chopin, dios mío! Total, que entre el examen y el concierto tuve que salir corriendo a comprarme algo más pijo. Porque son unos pijos. Con lo bien que se vive en el perroflautismo, que es súper cómodo.
¿Lo más destacable del concierto (aparte de lo bien que salió)? Al salir, todo el público que quiere se te acerca a darte la enhorabuena. Te dan un abrazo y un beso. Todos, compañeros y profesores. Hasta los desconocidos. La primera que se me acercó fui a darle el segundo beso y me miró raro. Me salió TAN automático.
Una cosa muy buena que tiene la prestigiblabla Universidad de Chopin es su oferta tan amplia de conciertos. Hay concierto prácticamente todos los días y de muchos tipos, con agrupaciones muy diferentes. Todos son alumnos del centro y proyectos que salen de él, pero se lo toman como algo realmente serio y son muy muy profesionales. Las puertas están abiertas para todo varsoviano que le interesa la música, sin tener que estar relacionado con la universidad, y van con la mentalidad de ir a escuchar músicos profesionales. Lo sé porque el auditorio se llena todo el rato y porque a la salida se nos acercó un polaco que hablaba español a felicitarnos, "que era muy fan de la música barroca".
Ya mismo veo el sol y la luz malagueña y, sobre todo, caras conocidas, tortillas de patatas y A MIS PERROS BONITOS. Mientras, seguiré disfrutando de los maravillosos cero grados que tenemos ahora mismo, y esperando con ansias ver nevar antes de volverme a la preciosa costa del sol.
PD: También se olvidaron de mí en el programa del concierto.
PD2: He visto Bohemian Rhapsody y Animales Fantásticos en el cine, audio en inglés y subtítulos en polaco.