martes, 23 de julio de 2013

"La ilusión del primer día"

El calor nos dejó cuando entramos a la tienda. Mis ojos recorrieron el establecimiento, observando todos y cada uno de los objetos que había. Aquellas tiendas siempre me habían gustado. Mi madre fue directa al mostrador, y preguntó a un dependiente con barba por lo que estábamos buscando. El dependiente con barba me miró a la cara y me sonrió. Dulcemente, me pidió que le enseñara mi mano. Yo, sin saber muy bien para qué, hice caso y posé mi pequeña mano sobre el mostrador, dejándola extendida. El dependiente me volvió a sonreír antes de ausentarse. A la vuelta, trajo consigo un estuche en el que se podía leer Yamaha. Y lo abrió. Brillaba. Mientras nos explicaba a mi madre y a mí por qué era necesario ver mi mano, observé todas aquellas llaves y mecanismos que todavía no entendía, pero que dentro de poco haría. El dependiente con barba cerró el estuche, y antes de marcharnos, me aconsejó con otra sonrisa que la disfrutara. Salimos de allí con mi sonrisa, mi ilusión y mis ganas de aprender dentro de aquel estuche.

Pasaron los días, y todavía no sabía como funcionaba lo que había en aquel estuche... Hasta que probé. Después de varios intentos y sin ayuda de nadie, sonó. Y en mi primer día de clase de flauta, una sonrisa invadió mi cara cuando la profesora me pilló.

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