Una casa de campo. Tres días. Nueve amigos.
Amigos míos. Algunos se conocían de toda la vida, otros sólo de un hola y adiós y otros no se habían visto en la vida.
Llegar a las seis de la tarde, instalarnos, abrir las ventanas, subir las persianas, dar la luz, encender la chimenea... Y, sin apenas darnos cuenta, ya estábamos los nueve abajo al lado del futbolín y de las cartas, con la música a tope, olvidándonos del resto del mundo. En una noche ya parecíamos ser amigos de toda la vida.
Entre regalos adelantados, cartas, piques sanos, risas... La sonrisa puesta los tres días.
Ahora no me sale muy bien expresar todo lo que fue aquello, pero simplemente me encantó estar tres días allí metida, sin mirar ni el reloj ni el móvil, comiendo hasta que anocheciera, picarnos al futbolín horas y horas, jugar a las cartas más horas todavía, acabar hartos de las cartas a las cuatro de la mañana y decir todo el rato "Vámonos a dormir" y que nadie se moviese de allí, soltar una tontería detrás de otra, terminar llorando de la risa a las siete de la mañana...
Me encantó estar allí pasándolo en grande y viendo cómo los demás también lo pasaban en grande. Porque además es que se veía. Todo el mundo riendo, ni una cara seria.
Agradezco un montón la ayuda de todos y que me dieran las gracias por todo uno por uno... La sensación de que todo ha salido bien y de que todos se lo han pasado genial es una sensación que me alivia... Y una sensación que hace que me den ganas de organizar más cosas como esta.
Tenía pensado hacer una entrada más... "seria", pero es que no me sale. Hay cosas que es mejor contarlas en persona. Y esta es una de ellas.
Sólo me queda decir una cosa. Que muchísimas gracias a esas ocho personas por portarse tan bien y por colaborar en todo, que me he reído mucho y que me lo he pasado genial. Muchísimas gracias por todo, gente.
Que me alegro un montón que os lo hayáis pasado tan bien como yo y os hayáis llevado tan bien entre vosotros.
Repetiremos.
"Oye, gente, que son las siete de la mañana y está amaneciendo. Vamos a dormir ya, ¿no?"
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