Es ley de vida.
Aún está todo demasiado reciente, y los recuerdos van y vienen. Muchos de ellos físicamente. Salen de su casa para entrar en la mía. Un simple taburete que te transporte a aquellas comidas en la cocina, rodeada de familia con un plato de espaguetis delante, todos ansiosos por repetir. Una simple clave de sol que estaba en la estantería del salón, que nos encantaba, y que ahora está en nuestra casa. Un simple papelito escrito a mano: Muchas felicidades, Chiara. Recuerdos que me hacen sonreír tristemente.
Pienso que es lo mejor que podría haber pasado, pero me está costando todo demasiado. No sólo se me vienen a la cabeza esos recuerdos cada vez que veo el taburete o la clave de sol, sino también esos días de después en los que recibí abrazos y besos y el apoyo de mi gente... (GRACIAS!) Es verdad que llorar sola no es agradable, por eso lloré con mi familia. Lo necesitaba. Porque aunque la situación me pudo, me ayudó.
Se acabaron los bajones momentáneos, pero la tristeza sigue ahí.
La vida sigue.
Show must go on.
No digas esto que me vuelvo a poner triste :(
ResponderEliminarEsconde el taburete pa cuando llegue...