lunes, 3 de diciembre de 2012

Cerrar los ojos para recordar

¿No os pasa que a veces recordáis y sonreís?

A mí sí. Constantemente. 

Recordar momentos que te hicieron sonreír y reír. Sonreír al recordar. REÍR al recordar. ¿No es genial? 

Recordar es una de las capacidades más increíbles que tiene el ser humano, pienso. Lo de recordar lo bonito o lo feo ya es cosa nuestra. Sólo depende de si en tu cabeza tienes un + o un -.

Yo siempre tengo un +, o casi siempre. Por eso me paso el día sonriendo. 

Ocasiones en las que puedo desconectar, mi mente vuela hacia los momentos que me gustan recordar, hasta que alguien te ve reírte sola y te dice riendo él también: "¿De qué te ríeees?". Entonces pones los pies en el suelo y llevas la sonrisa puesta.

Chistes, risas, sonrisas, emociones, sensaciones, abrazos, alegrías... Recordar.

Recordar lo bonito es algo que deberíamos hacer más a menudo. Nos hace sonreír y olvidar lo mierda que puede haber sido el día. Recordar nos hace olvidar.

En mi cabeza sólo hay sitio para recuerdos + con los que poder sonreír cuando quiera, y si se me cuela alguno -... Ya me encargaré yo de ganar.

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